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9 de enero de 2026
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9 de enero de 2026El Tesoro de los Duros Antiguos en la Playa de Cádiz (1904)
El 3 de junio de 1904, un humilde obrero de pescadería vivió el momento que cambiaría para siempre la historia popular de Cádiz. Mientras cavaba en la arena de la playa de La Caleta para enterrar restos de pescado, su pala tropezó con algo duro. A cierta profundidad apareció un pequeño tesorillo de reales de a 8 —las famosas monedas de plata españolas del siglo XVIII—, conocidas popularmente como “duros antiguos”.
El afortunado trabajador no dudó: llenó rápidamente sus bolsillos con todas las monedas que pudo cargar y desapareció antes de que nadie se diera cuenta. Pero Cádiz es un pueblo pequeño y las noticias vuelan. En cuestión de horas se corrió la voz: ¡había plata enterrada en la playa!
España vivía años difíciles tras el Desastre del 98: paro, miseria y hambre. La promesa de encontrar aunque fuera unas pocas monedas de plata bastó para que cientos (quizás miles) de gaditanos se lanzaran a la arena armados de palas, azadas y cualquier herramienta improvisada. Durante días la playa pareció un hormiguero humano: familias enteras, niños, ancianos… todos cavando sin descanso bajo el sol de junio.
El origen del tesoro: ¿Benito Soto o Trafalgar?
Nunca se supo con certeza de dónde provenían aquellas monedas. Las hipótesis más populares fueron dos:
- El Burla Negra, el bergantín del temido pirata gaditano Benito Soto, que en 1828 encalló en la bahía de Cádiz tras una sangrienta carrera criminal por el Atlántico. Se decía que parte del botín nunca fue recuperado.
- El pecio del navío francés Defiance, hundido durante la batalla de Trafalgar en 1805 frente al cabo de Trafalgar, y cuyos restos pudieron ser arrastrados por las corrientes hasta la costa gaditana.
El tanguillo que lo inmortalizó
Al año siguiente, en el Carnaval de 1905, el genial autor El Tío de la Tiza (Antonio Rodríguez Martínez, 1861-1912) convirtió el suceso en uno de los tanguillos más célebres de la historia del carnaval gaditano:
«En la playa de La Caleta se encontraron unos duretes, y el que los vio primero se llenó los bolsilletes… ¡Qué barbaridad, qué locura, todo Cádiz a cavar! ¡Hasta las viejas con pala fueron a la arena a rascar!»
Todavía hoy, más de un siglo después, los gaditanos recuerdan aquella fiebre del tesoro cada vez que suena el pasodoble o cuando alguien bromea en la playa: «A ver si hoy cae otro duro antiguo…»
Un episodio que une la picaresca cotidiana, la crisis económica, el eco de piratas y batallas navales… y, como no podía ser de otra forma en Cádiz, el ingenio del carnaval.

