
Divan de David
14 de enero de 2026
El hombre de Taured ¿Viajero de otra dimensión?
14 de enero de 2026Había una vez, en un valle rodeado de montañas eternas, una joven llamada Lía. Lía era valiente y curiosa, pero últimamente se sentía perdida: a veces tenía miedo sin razón, otras veces no podía expresar lo que sentía, y su energía parecía apagada. Un día, mientras caminaba por un bosque antiguo, encontró a una anciana luminosa que se presentó como el Espíritu de la Armonía.
—Tu luz interior está desequilibrada —le dijo la anciana—. Dentro de ti hay siete centros de energía, llamados chakras. Cuando están abiertos y en armonía, te sientes fuerte, creativa, amorosa y conectada con el universo. Ven, te llevaré en un viaje mágico para despertarlos uno por uno.
Lía tomó la mano de la anciana y, de pronto, se encontraron dentro de un sendero de luz que ascendía por su propio cuerpo como una escalera arcoíris.


El primer chakra que encontraron fue el Muladhara, el chakra raíz, de color rojo intenso, ubicado en la base de la columna. Represetea la seguridad, la supervivencia y la conexión con la tierra. Lía sintió un temblor de miedo, como si el suelo fuera a desaparecer. La anciana le dijo:
—Planta tus pies como raíces profundas. Respira y siente que estás a salvo.
Lía lo hizo, y una fuerza cálida subió desde la tierra. El miedo se convirtió en confianza.
Subieron más alto y llegaron al Svadhisthana, el chakra sacral, naranja brillante, en el bajo vientre. Este chakra gobierna la creatividad, las emociones y el placer. Allí había un río turbulento que bloqueaba el camino. Lía se sentía bloqueada en sus sentimientos.
—Fluye como el agua —le aconsejó la anciana—. Baila, crea, siente sin juzgar.
Lía comenzó a moverse con gracia, y el río se calmó, convirtiéndose en un lago cristalino lleno de alegría.
El tercer chakra era el Manipura, el plexo solar, amarillo como el sol, justo encima del ombligo. Es el centro del poder personal, la voluntad y la confianza. Un fuego ardía con furia, quemando todo a su paso. Lía dudaba de sí misma.
—Respira el fuego de tu fuerza interior —dijo la anciana—. Tú tienes el control.
Lía respiró profundamente y el fuego se transformó en una llama cálida y poderosa. Se sintió capaz de todo.
Llegaron al centro: el Anahata, el chakra del corazón, verde esmeralda, en el pecho. Este es el chakra del amor incondicional, la compasión y la sanación. Un muro de espinas rodeaba un hermoso jardín. Lía guardaba heridas del pasado.
—Abre tu corazón —susurró la anciana—. Ama sin miedo, a ti misma y a los demás.
Lía extendió los brazos y las espinas se convirtieron en flores. El jardín floreció, y Lía sintió un amor inmenso.
Más arriba estaba el Vishuddha, el chakra de la garganta, azul celeste. Representa la comunicación y la verdad. Un viento fuerte impedía hablar; las palabras se perdían.
—Habla tu verdad con claridad —dijo la anciana.
Lía cantó una canción sincera y el viento se volvió una brisa suave que llevó su voz lejos.
Casi en la cima, el Ajna, el tercer ojo, índigo profundo, en la frente. Es el centro de la intuición y la sabiduría. Una niebla espesa ocultaba el camino.
—Cierra los ojos y ve con el ojo interior —aconsejó la anciana.
Lía confió en su intuición y la niebla se disipó, revelando visiones claras.
Finalmente, llegaron al Sahasrara, el chakra corona, violeta y blanco luminoso, en la coronilla de la cabeza. Este chakra conecta con lo divino y el universo entero. Una puerta de luz pura los esperaba.
—Aquí no hay separación —dijo la anciana sonriendo—. Eres una con todo.
Lía sintió una lluvia de luz que la envolvió. Todos los colores de los chakras se unieron en un arcoíris brillante.

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Cuando Lía abrió los ojos, estaba de nuevo en el bosque, pero todo era diferente. Se sentía llena de energía, en paz y conectada. El Espíritu de la Armonía había desaparecido, pero Lía sabía que siempre llevaría esa sabiduría dentro.
Desde aquel día, Lía enseñó a otros sobre los siete chakras, recordándoles que el mayor viaje es el que se hace hacia dentro.
Y colorín colorado, este cuento sobre los chakras se ha acabado. 😊
Si quieres que profundice en algún chakra o cambie algo del cuento, ¡dímelo!

