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Meditación Guiada: Conexión con la Madre Tierra (Gaia / Pachamama)
Encuentra un lugar cómodo y tranquilo donde puedas sentarte o acostarte sin interrupciones. Idealmente, en contacto con la naturaleza si es posible, pero puedes hacerlo en cualquier sitio. Cierra los ojos suavemente y permite que tu cuerpo se relaje.
Para ayudarte a visualizar esta conexión profunda con la Madre Tierra, aquí tienes algunas imágenes inspiradoras:



Y para imaginarte a ti mismo en esta práctica:



Ahora, respira profundamente. Inhala por la nariz contando hasta cuatro… retiene el aire un momento… y exhala lentamente por la boca contando hasta seis. Repite esto tres veces más, dejando que con cada exhalación se vaya cualquier tensión o preocupación del día.
Siente cómo tu cuerpo se hace más pesado, apoyado firmemente en la superficie debajo de ti. Imagina que estás sentado o acostado directamente sobre la tierra fértil de la Madre Tierra, nuestra Gaia, nuestra Pachamama.
Visualiza tus pies o tu base en contacto con el suelo. De las plantas de tus pies, o de la base de tu columna, comienzan a crecer raíces fuertes y profundas, como las de un antiguo árbol milenario. Estas raíces se extienden hacia abajo, penetrando la tierra húmeda, pasando por capas de suelo rico, rocas antiguas y cristales brillantes.
Siente cómo estas raíces llegan cada vez más profundo, hasta tocar el corazón cálido y pulsante de la Madre Tierra. Allí, en su centro, hay una energía amorosa, nutritiva, verde y dorada, llena de vida y sabiduría ancestral.
Con cada inhalación, atrae esa energía hacia ti. Imagina una luz verde y cálida subiendo por tus raíces, entrando por tus pies, subiendo por tus piernas, llenando tu pelvis, tu abdomen, tu pecho, tus brazos, tu cuello y tu cabeza. Esta es la energía de la Madre Tierra: te nutre, te limpia, te estabiliza y te llena de paz profunda.
Siente cómo te enraíza, te da fuerza y seguridad. Todo lo que no necesitas —estrés, miedos, energías negativas— lo envías hacia abajo con la exhalación, a través de las raíces, para que la Tierra lo transforme en compost fértil.
Ahora, envía gratitud y amor a la Madre Tierra. Desde tu corazón, imagina una luz roja o dorada bajando por tus raíces hasta su centro. Dile en silencio: «Gracias, Madre Tierra, por sostenerme, por nutrirme, por tu abundancia y belleza. Te amo y te honro.»
Quédate unos momentos en esta conexión. Siente la unidad: tú eres parte de ella, y ella es parte de ti. Somos uno con la naturaleza, con los ríos, los bosques, las montañas y todos los seres vivos.
(Pausa de 1-2 minutos para sentir esta conexión en silencio, respirando naturalmente).
Cuando estés listo para regresar, agradece una vez más a la Madre Tierra. Siente cómo las raíces se retraen suavemente, pero la conexión permanece en tu corazón.
Mueve suavemente los dedos de las manos y pies, estira el cuerpo si lo necesitas. Abre los ojos poco a poco, llevando esta paz y enraizamiento contigo al resto del día.
Namasté. 🌍💚
Practica esta meditación siempre que necesites sentirte más centrado, protegido y conectado con la fuente de toda vida.

