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12 de enero de 2026En esta ocasión vamos a volver hasta Europa para volver a hablar de un sanatorio abandonado en el que no son pocos los testigos que aseguran haberse topado con lo insólito y para ello vamos a viajar hasta Bélgica donde se encuentra el viejo sanatorio de Joseph Lemaire.
Este centro hospitalario fue construido a finales de los años treinta, como otros muchos para tratar la enfermedad de la época la tuberculosis. En principio se diseño solo para albergar a hombres con esta nefasta y letal enfermedad pulmonar.
A diferencia de otros sanatorios a este lugar solían acudir los pacientes en la última fase de la tuberculosis, es decir cuando estaban a punto de morir porque la enfermedad había destrozado completamente a los pacientes. La mayoría de ellos, no duraba más de uno o dos meses en este sitio y como se esperaba esta era su última morada en completa soledad, solo acompañados por los demás pacientes y el personal sanitario que les ayudaba a morir de la mejor manera posible.
Fueron muy pocos los que sorpresivamente lograron salir vivos de este sitio.
No se sabe con exactitud cuantas personas perdieron aquí la vida. El lugar estuvo abierto hasta 1987, cuando cerró sus puertas durante décadas siendo destruido y vandalizado por completo.
A día de hoy se ha convertido en una residencia de ancianos, los cuales junto al actual personal sanitario han sido en algunas ocasiones testigos de fenómenos paranormales.
Los principales fenómenos que ocurren en este lugar son la termogénesis, es decir bajadas o subidas bruscas de temperatura en cuestión de segundos. En este caso más de un testigo ha podido sentir como baja la temperatura hasta tres grados de golpe, para a los pocos segundos recuperarse.
Otros han sido testigos de apariciones espectrales de pacientes con ropajes de los años cuarenta o cincuenta y los más desafortunados se han encontrado con la terrible aparición de un médico de aspecto aterrador, del cual no hay ninguna documentación al respecto.
Finalmente son muchos los que han sentido como una intensa sensación de angustia y de dolor les invadía, ¿Será el espíritu de alguno de los pobres enfermos que siguen recorriendo el lugar cada noche?

