
RENACER – Despierta Tu Energía
23 de marzo de 2026
CAMINANTES
23 de marzo de 2026Un rey que nació en un alcázar destartalado, conquistó un trono en Italia con apenas 19 años, gobernó Nápoles durante un cuarto de siglo y, cuando menos lo esperaba, volvió a España para convertirse en uno de los monarcas, según cuentas los que saben, más queridos y eficaces de nuestra historia. Hablamos de Carlos III, el rey que muchos llaman «el Político» o «el Mejor Alcalde de Madrid». Un hombre austero, devoto, cazador empedernido y, sobre todo, un reformador con los pies en la tierra.
El 20 de enero de 1716, entre las tres y las cuatro de la madrugada, en el viejo, inmenso y destartalado Alcázar, nacía el niño que con el paso de los años iba a ser investido como rey de España con el nombre de Carlos III. Fruto del matrimonio de Felipe V con su segunda esposa, la parmesana Isabel de Farnesio, mujer de fuerte personalidad y opinión política propia, el nuevo infante venía al mundo con pocas posibilidades de ser proclamado rey de la vasta Monarquía hispana. Su infancia transcurrió dentro de los cánones establecidos por la familia real española para la educación de los infantes. Hasta la edad de los siete años fue confiado al cuidado de las mujeres, siendo su aya la experimentada María Antonia de Salcedo, persona a la que siempre guardó gratamente en su recuerdo. Después tomaron el relevo los hombres, comandados por el duque de San Pedro y un total de catorce personas que iban a conformar el cuarto del infante. El niño «muy rubio, hermoso y blanco» del que nos habla su primer biógrafo coetáneo, el conde de Fernán Núñez, gozó durante su primera infancia de buena salud, amplios cuidados y una enseñanza rutinaria dentro de lo que se estilaba en la corte española. Además de las primeras letras, Carlos recibiría una educación variada propia de quien el día de mañana podía ser un futuro gobernante. Así, la formación religiosa, humanística, idiomática, militar y técnica se combinaría durante años con la cortesana del baile, la música o la equitación para ir forjando la personalidad de un joven de buen y mesurado carácter, solícito a las sugerencias paternas y educado en la convicción de la evidente supremacía de la religión católica. También fue en su más tierna infancia cuando Carlos se aficionó a la caza y a la pesca, pasiones, especialmente la primera, que nunca abandonaría a lo largo de su vida.
Esta semana en De paseo por la historia, Carlos III
De paseo por la historia, martes a las 22; en www.radio.avalon.es

